"Esencia" Inauguración de mural sobre la cultura congo

"Esencia" Inauguración de mural sobre la cultura congo

Esencia es una mirada alrededor de quinientos veintiséis (526) años de historia que desde la perspectiva panameña se puede dividir en varias etapas o periodos en los que hay trecientos veinte (320) años en los que es pertinente aclarar que no fueron coloniales como coloquial y peyorativamente se dice, si no que fueron virreinales, no pertenecíamos a España, éramos y crecimos como la misma España.

Luego vino el periodo posterior a la “independencia” de 1821

y nos unimos voluntariamente al proyecto de la nueva granada, conocido hoy día como la gran colombiana. Este periodo duró ochenta y dos (82) años.

En 1903 se produjo la separación de la gran colombiana

y adoptamos el enclave colonial de los Estados Unidos de Norte América por medio del cual se construyó el canal de Panamá. Este periodo duró cien (100) años.

Si contabilizamos estos tres periodos tendríamos una suma de quinientos dos (502) años en los que nos nutrimos de esencia española, colombiana y estadounidense.

Digamos que todo da inicio al imaginarnos la rara sensación que sintieron desfilar por sus pupilas sorprendidas aquellos primeros individuos originarios que observaron con espanto y sigilo como en nuestro litoral atlántico arribaban y anclaban unas misteriosas embarcaciones. (Las cuales hoy ya podemos saber que provenían del otro extremo de ese mismo Atlántico, al que ellos en esos días posiblemente llamaban mar de los caribe y tainos. Esas misteriosas embarcaciones llegaron a través de lo que luego se conocería como la nefasta ruta transatlántica).

Aquel día que se avistó por primera vez el pendón carmesí

y/o el gallardete de la Marina Real enalbardados frente a las costas de esta tierra que hoy es nuestra hermosa Panamá; el presente de la historia da fe a que en aquellas misteriosas embarcaciones llegaron hombres blancos y de pálidas siluetas, languidecidas por la distancia, la brisa, el sol, el salitre, el hambre, la sed y los contratiempos varios de la marítima travesía.

Ellos trajeron consigo al “Nuevo Mundo” la esencia de todas las provincias que conformaban el reino católico de Castilla y Aragón.

Con biblia, cruz y espadas en mano, ellos trajeron una multidiversidad de esencias, entre sus genes cohabitaban rasgos de un mestizaje derivado de íberos, celtas, fenicios, griegos, romanos, visigodos, suevos, alanos, vascos, árabes, bereberes y judíos sefardíes.

Toda esa esencia llegó aglutinada con la cultura occidental, este conjunto de normas, valores, creencias, tradiciones y sistemas políticos, económicos y tecnológicos originados en aquella Europa, y el cual impera con vigencia dentro de la hispanidad hasta el día de hoy.

Desde ese preciso instante, posiblemente en 1.501 cuando el primero de estos hombres puso pie en Abya Yala, de seguro fue necesario empezar a conjugar la esencia de las lenguas romances derivadas del latín antiguo, principalmente el castellano con la esencia y diversidad variante de las lenguas originarias pertenecientes en su gran mayoría a la familia lingüística chibchense, principalmente la lengua cueva que posiblemente era la lengua franca en la región del golfo del Darién y el Uraba y también la lengua guna o dulegaya en el cacicazgo de Comogre en el itsmo Oriental.

Transcurrieron los años y, aproximadamente entre 1510 a 1513, fueron traídos nuestros primeros antepasados de origen africano y con ellos llegó la esencia africana en calidad de mano de obra esclavizada.

Según indica la historia, el término “África” fue utilizado por primera vez para referirse a una parte específica del continente por los romanos tras la destrucción de Cartago (actual Túnez) en el año 146 a.c.

África propia o África Tierra no designaba a todo el territorio continental, sino únicamente a una región específica del norte, habitada por la tribu local Afri (posiblemente antepasados de los bereberes).

Pero el Imperio romano, en su deseo de continua expansión, extendió el término para abarcar más áreas territoriales del norte.

Algunos siglos después, con las exploraciones europeas y la llegada de la esencia de la civilización occidental, el nombre se aplicó a la totalidad del continente.

Por eso, aunque nuestros antepasados provenían de diferentes regiones, reinos y diversas tribus, fueron conocidos simplemente como: negros esclavos africanos.

Por eso, nosotros los de la raza o etnia negra somos conocidos como afrodescendientes.

Por ejemplo: en Portobelo, la tradición en la que está basado el eje central de este mural se llama: cultura Congo, lo que sugiere que a Portobelo llegaron personas con la esencia del Rieno del Kongo, región que hoy comprende África Central y que para 1.510 abarcada más de 300.000 km cuadrados y comprende lo que hoy es República Democrática del Congo, Angola, República del Congo y Gabón.

Al mismo tiempo, la estructura de organización de nuestra cultura congo se llama Palenque de Tierra Guinea, lo que también sugiere que a Portobelo llegaron personas con la esencia de Guinea-Conakry, Guinea Bissau o Guinea Ecuatorial (con esta última compartimos los rasgos marcados de la hispanidad).

Ya hicimos un breve resumen explicativo a manera de introducción contextual, ahora hacemos una elipsis en el tiempo y sobreentendemos que durante más de tres siglos y un cuarto en los que Panamá formó parte de varias formas y maneras dentro de distintos virreinatos, logramos amalgamar la esencia de la cultura occidental junto con toda la esencia y el saber y cosmovisión de nuestros pueblos originarios, más la esencia de las raíces “Africanas” desmembradas de su tierra, para forjarlas dentro de lo que hoy día se conoce coloquialmente como un crisol de razas. Fuimos la misma España caminando los mismos pasos

con su cabeza en la Península Ibérica y el resto del América y otras latitudes que abarcó el Imperio Hispánico.

Hoy escarbamos un poco en ese pasado y también en el presente actual buscando verificar qué cosas en común nos mantendrán por siempre ligados a nuestra innegable conexión afrohispánica y todo su legado dejado después de trecientos veinte años en los que Panamá formó parte importante, indispensable y estratégica para los virreinatos en América.

Desde 1821 hasta hoy día han transcurrido doscientos cinco años

en los que en Panamá se ha mantenido vigente la tradición cultural de los bailes y juegos congo ya antes mencionada, principalmente en Portobelo y otros pueblos de la Costa Arriba y Costa Abajo de la provincia de Colón.

Pero la esencia de esta expresión cultural también ha sido percibida, aceptada y asimilada -en mayor o menor medida- por todas las diferentes denominaciones étnicas existentes en las tierras panameñas.

Por eso, además de que el núcleo central del MURAL ESENCIA tiene que ver específicamente con Portobelo y sus personajes culturales más representativos (entre ellos el Cristo Negro para los que profesan la religión católica).

Haciendo este énfasis, EL MOVIMIENTO ARISTICO TALLER PORTOBELO como creadores de este mural (valga la redundancia) buscamos representar y rendir tributo a la esencia de todas esas diferentes etnias hermanas que también viven y celebran nuestras costumbres tradicionales. Especialmente a las expresiones culturales y tradiciones interinaras (típicas) que forman parte esencial de nuestro arraigo hispánico.

También esos pueblos originarios que estuvieron antes, en lo que hoy conocemos como periodo prehispánico.

Se mantuvieron durante la llegada de la cultura occidental, la absorbieron, asimilaron y sobrevivieron a ella o junto con ella y, hoy día comparten junto con nosotros, los afrohispanos.

Hoy se sabe muy poco o casi nada de pueblos originarios como los Coclé y los Cuevas, pero aun nos sobreviven otros siete pueblos, ahora conocidos como comarcas, entre ellas están: los Buglé, Bri bri, Emberá, Guna (dule), Naso Tjër Di, Ngäbe y Wounaan.

Además de todo lo manifestado, haciendo uso de las facultades legales o ilegales que nos permite el arte, sin ser eruditos en antropología ni en historia, solo buscamos instigar a voltear nuestras miradas hacia el lado de esa compleja variabilidad de nuestro mestizaje y su herencia hispánica.

Entendiendo que desde los primeros días de la existencia humana no ha habido civilización que haya prosperado sin haber asimilado o conquistado a otra y que en el transcurso de su formación no haya habido mestizaje, y utilizado la esencia de la mano de obra esclavizada para su desarrollo, progreso y vital existencia. Eso ha sido así en todas las civilizaciones que han existido en la faz de la tierra.

Ahora bien, refiriéndonos específicamente a nosotros, los portobeleños, por el mismo periodo de tiempo que tiene Panamá de haberse independizado de España, nos hemos centrado más que nada en representar el aspecto afrodescendiente y hemos olvidado que, al mismo tiempo, también somos afrohispanos ya que, aunque no lo parezca, la noble y siempre fiel ciudad de San Felipe de Portobelo, es una de las ciudades más españolas que existe, ya que, por efecto o defecto, heredó la bandera y el escudo que representan a la actual España.

Y nuestra cultura tiene su génesis y acerbo en esa otrora historia compartida.

“Aunque a veces no se sabe a ciencia cierta si tiene algún sentido recordarlo, tampoco se puede negar ni se puede olvidar”.

Este mural está inspirado en el conjunto de personajes que componen o integran la colorida cultura Congo de Portobelo, en la que se inspiran los artistas del Taller de Portobelo. Cada uno de estos personajes tiene un significado importante dentro de la cotidianidad del desarrollo de la cultura congo y en este mural se interpretan de la siguiente manera:

  1. LA GUERRERA CIMARRONA: Evoca a ese pasado de lucha y resistencia por la libertad las personas esclavizadas y bajo marginación sistemática.
  2. LA REINA CONGO:  Es el personaje sobre el que se cierne todo el poder y jerarquía en el palenque, ya que la cultural Congo está regida por una sociedad matriarcal. Ella se encarga de administrar los asuntos más importantes del palenque.
  3. EL REY CONGO: Es el encargado de la seguridad y suministro alimenticio, caza y cosecha para el palenque.
  4. EL PAJARITO: Es el personaje encargado de trasmitir los mensajes e información noticiosa, tanto para lo bueno como para lo malo.
  5. LOS TAMBOREROS: Son los encargados de proporcionar el ritmo y melodías dentro del palenque en el momento de los cantos y bailes ceremoniales o de diversión.
  6. EL NEGRO CONGO: Representa el individuo común que es componente esencial dentro de la comunidad cultural de los negros congos.
  7. EL DIABLO O DEMONIO: Con este personaje se representa simbólicamente la presencia del mal común, pero sobre todo haciendo énfasis en el sistema opresor contra el cual luchaban los ancestros cimarrones

 

EXPLICACIÓN VISUAL DEL MURAL

Este mural se puede leer de arriba hacia abajo empezando con el personaje del PAJARITO o mensajero del palenque (para el bien igual que para el mal), el cual porta en su mano derecha un pendón con los colores rojo, amarillo y rojo, haciendo alusión a la bandera de España, la bandera de Portobelo y la bandera de la revolución Dule.

En la mano izquierda lleva el pendón con los colores negro, blanco y negro que representa la bandera de la cultura congo y todos los palenques congos que existen en Panamá.

Más abajo, observamos la presencia de JUAN DE DIOS o REY CONGO, personaje encargado de la seguridad y organización masculina en cuanto al aprovisionamiento de alimento a través de la recolección de producto o como tributo a algún forastero que haya cometido alguna infracción en el palenque.

Justo a su lado, a mano izquierda, podemos ver la figura controversial del MAMONIA o DIABLO. Este personaje es asociado con ese hombre blanco o todo aquel esclavista y, por defecto opresor, en todo el sentido y extensión de la palabra.

Siguiendo un poco más abajo vemos a la imagen del CRISTO NEGRO, imagen popular que representa a Portobelo en el ámbito de la religión católica y su sincretismo con el resto de la cultura y la tradición de los congos.

Siguiendo en esa dirección, hacia la izquierda, podemos ver a un NEGRO CIMARRÓN o NEGRO CONGO. Ese personaje representa al común de los individuos masculinos dentro del palenque, los cuales participan activamente en labores de defensa y seguridad, en las danzas y juegos y en la recolección de productos para el sustento de todo el palenque.

Más arriba, al final, vemos a MARIA MERCED o REINA CONGO. Este personaje es quien controla los asuntos del palenque en su totalidad, ya que esta cultura congo está basada en una sociedad matriarcal donde la mujer juega un papel muy importante y fundamental en todos los aspectos de la vida en el palenque.

Más abajo, a extremos, podemos ver las figuras de LOS TAMBORREROS.  Ellos representan la viva esencia del ritmo y el sabor africano y son los encargados de acompañar musicalmente a las mujeres durante los cantos o tonadas congas.

Más abajo, nos encontramos con una cenefa en la que se manifiestan algunos símbolos de nuestros principales PUEBLOS ORIGINARIOS, ellos que estuvieron antes, durante y están aun después de la llegada de la antes mencionada cultura occidental. Han servido de sustento y equilibro en el ínterin de este proceso de civilización durante quinientos veintiséis años.

Finalmente, como pie del mural, vemos a la NEGRA CIMARRONA o NEGRA CONGA como personaje central del mural. Esta representa la esencia de la mujer y su papel como madre de la vida y protectora de la tierra: la existencia humana en su totalidad.

A su vez, ella custodia o está custodiada por toda la flora y la fauna que forma parte de una COSMOVISIÓN común entre la cultura de los pueblos originarios y la cultura congo.

Categoría
Artes Visuales
Fecha
28 March 2026
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